ATENTO AMIGO: MIRTHA LEGRAND ES UNA VIEJA REACCIONARIA... Y ZULMA LOBATO ES DEL "PALO"

27/11/06

CUENTO DEL LIBRO 15 CUENTOS DE FUTBOL Y 3 DE OTRO PALO

EL TÉCNICO QUE QUIERE LA GENTE
(Cuento de Fútbol)


En los últimos años, ha sorprendido en nuestros pagos, la cosechada por un entrenador de escasos pergaminos. No deja de ser llamativo, que un director táctico sin títulos en su currículo, tenga trabajo anualmente y en diferentes clubes. En muchos casos, el instructor ha estado al mando de un equipo en la primera ronda, y la segunda lo encontró en el banco de enfrente, comandando “a los otros”.
Este particular educador futbolístico, no esconde sus secretos en la táctica, tampoco en la estrategia y mucho menos en la valentía. Actualmente, se contratan sus servicios por ser el único técnico de estos pagos que pone: “el equipo que quiera la gente”.
Evaristo Giampaoli –así es como se llama-, a decidido no complicarse más la vida con sus dirigidos y hacer oídos sordos a sus convicciones; ya no le interesan los esquemas tácticos, la tenencia de la pelota o las jugadas preparadas; el pelado piensa exclusivamente en su bolsillo y conforma equipos a pedido del público.
El Colegio de Psicólogos de la ciudad de Firmat, alertó a los dirigentes de los clubes, porque la personalidad de Giampaoli es excesivamente influenciable y en un futuro no muy lejano, tendrá serios problemas de conducta. El diagnóstico sonó convincente en varios simposios, pero no tuvo aceptación en los salones de diferentes ligas, porque nadie pudo corroborar en que club de la zona, jugó un tal Freud que figuraba en la letra chica del informe.
La permeabilidad del entrenador no se limita a los once titulares, Giampaoli se entrega mansamente al gobierno de las masas durante en el entretiempo. En ese lapso, los hinchas gobiernan las decisiones y ordenan todo tipo de modificaciones tácticas y emocionales. Esta situación es apropiada para el objetivo pasional perseguido por los hinchas, pero fastidiosa para el espectáculo; el escaso poder resolutivo demostrado por los hinchas ha estirado partidos hasta los trescientos minutos de juego.
Intentado agradar -y también defender su remuneración laboral-, el entrenador se somete a distintos tipos de mandatos que provienen de los simpatizantes. En muchos casos, la maravillosa música del pueblo llega al banco de suplentes sin que se haya consensuado una demanda colectiva. Estas indecisiones terminan confundiendo las directivas que tendrá que impartir Giampaoli antes de comenzar el segundo tiempo, y generan estados de asambleas permanentes.
Se cuenta que el pibe de Cordón –una verdadera promesa del Club La hermosa- dejó de jugar al fútbol un domingo de marzo, porque el preparador físico lo hizo desvestirse ciento cuarenta veces en treinta minutos y nunca le dio la orden oficial de ingreso.
En un partido disputado en cancha de Racing de Villada, se cronometró una demora de setenta y cinco minutos, provocada por la indecisión de los hinchas al tratar de realizar una modificación en el equipo. Esa ocasión, lamentablemente propició una contractura sin antecedentes a Juancito Viermarani, el levantador oficial de tablillas. Al pobre viejo, se lo vio partir en la chata de la emergencia médica, con los brazos levantados y un cartel en cada mano.
Los árbitros, llegan a las canchas prevenidos de las dilataciones de Giampaoli y actúan en consecuencia. Un caso muy nombrado es el que protagonizó Aníbal Domínguez, el árbitro que en invierno dirigía con tapado de piel. El rosarino, en un partido disputado en la Villa Deportiva de Argentino de Firmat, decidió esperar en el buffet mientras se ponían de acuerdo con la modificación. Durante la espera consumió seis choripanes y una gaseosa light de dos litros y medio, que obligó al cuarto arbitro a dirigir el segundo tiempo, mientras el bigotudo colegiado era llevado de urgencia al Sanatorio.
La vida de Giampaoli ya no es la misma, podríamos decir que el folclore del fútbol se ha devorado su conducta. El mandato de los hinchas trasciende los mismos límites del fútbol, y el pobre hombre ya no resuelve nada: sin recibir una orden.
Se cuenta por Elortondo, que el año pasado cambió de pareja por el solo hecho de haber escuchado un muchacho que le gritó: “Pelado, no soltés a la mona que se te va subir al palo”.
En Chabás, varios hinchas de Atlético cruzaron un paso a nivel y al divisar a Giampaoli le gritaron: “pelado cambia el auto que ese está de vuelta”. El hombre sin ofrecer ningún tipo de resistencia, se metió en la primer agencia de autos que encontró y salió con un vehículo tres modelos menor que estaba muy lindo de pintura.
Lo último que se ha escuchado, proviene de Firmat, dicen que una sobrinita le dijo en el patio de su casa:”tío, que feo que es tu nombre, cámbiatelo por uno mas lindo”
El día lunes, apenas abrió el juzgado de paz, con la cabeza baja y en silencio, Giampaoli llenó el formulario oficial para el cambio de nombre, se lo entregó al empleado de turno y cuando se retiró lo despidieron con un: “Chau Carmen”.

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